juventud con discapacidad

La juventud con discapacidad reclama participación real, derechos y autonomía

Desde Fekoor hemos impulsado en los últimos meses dos cafés-tertulia con personas jóvenes con discapacidad, celebrados en noviembre y en enero, con perfiles distintos pero complementarios. El análisis conjunto de ambos espacios de diálogo permite extraer conclusiones relevantes sobre cómo vive, participa y se posiciona hoy la juventud con discapacidad.

Lejos de ofrecer un discurso homogéneo, los encuentros reflejan miradas diferentes según el contexto vital, el grado de apoyos y la experiencia asociativa, pero también un hilo común: la exigencia de derechos reales y de una participación que vaya más allá de lo simbólico.

Noviembre: una juventud que quiere estar, pero también ser visible

Las personas jóvenes que participaron en el encuentro de noviembre, vinculadas a la entidad pero no usuarias de un recurso asistencial, expresaron una clara voluntad de implicarse en Fekoor desde una lógica de activismo y transformación social. Su discurso pone el acento en la falta de visibilidad de la entidad entre la juventud y en la necesidad de adaptar los canales y lenguajes para conectar con nuevas generaciones.

Esta demanda revela una brecha entre el movimiento asociativo tradicional y los códigos juveniles actuales. Las personas jóvenes no cuestionan la utilidad de Fekoor, pero sí señalan que la participación no se produce si no hay identificación, si los espacios no resultan cercanos o si la comunicación no refleja diversidad, autonomía y modernidad.

En este grupo, las prioridades se articulan en torno a empleo digno, bienestar emocional y accesibilidad universal, entendidas no como aspiraciones individuales, sino como condiciones estructurales para una vida independiente. Rechazan de forma explícita los relatos de “superación” y reclaman ser reconocidas como personas jóvenes con derechos, capacidad de decisión y liderazgo.

Enero: la experiencia cotidiana y el peso de las barreras

En el café-tertulia celebrado en enero con personas jóvenes usuarias del centro de día Arbolarte, el discurso se construye desde la experiencia directa del día a día. Aquí, la accesibilidad, los apoyos y el entorno adquieren un protagonismo central, especialmente al comparar la vida en contextos urbanos y rurales.

Las personas participantes describen con claridad cómo las barreras físicas, sociales y actitudinales condicionan su autonomía, su participación y su bienestar. Este relato evidencia que la dependencia no está en la persona, sino en los entornos y en la organización social.

A diferencia del grupo de noviembre, en enero aparece con más fuerza la necesidad de espacios seguros, de relaciones cercanas, del deporte como lugar de encuentro y del acompañamiento emocional. La demanda de apoyo psicológico no surge como algo accesorio, sino como respuesta al desgaste que provoca vivir en una sociedad que obliga a justificar constantemente los propios derechos.

Dos discursos, un punto de encuentro

Aunque los énfasis son distintos, ambos encuentros coinciden en cuestiones clave. En primer lugar, la salud emocional aparece como un eje transversal, ya sea vinculada a la presión por encajar, a la sobreprotección o al cansancio de enfrentarse a barreras continuas. En segundo lugar, la accesibilidad universal se concibe de forma amplia: no solo como eliminación de obstáculos físicos, sino como acceso real a la participación, a la información y a la toma de decisiones.

Otro elemento común es el rechazo al paternalismo. Tanto desde una posición más activista como desde una vivencia más asistencial, las personas jóvenes reclaman ser escuchadas en primera persona, que se les hable directamente y que se cuente con ellas desde el inicio de los proyectos.

Repensar la participación desde la juventud

Las conclusiones de ambos cafés-tertulia apuntan a un reto claro para Fekoor y para el movimiento asociativo en general: transformar los espacios de participación para que sean realmente habitables por la juventud. Esto implica adaptar formatos, lenguajes y tiempos, fomentar el liderazgo joven y generar encuentros entre iguales donde las personas jóvenes se sientan reconocidas y protagonistas.

Desde Fekoor, estos espacios de escucha refuerzan el compromiso de seguir avanzando hacia un modelo centrado en derechos, autonomía y participación real, entendiendo que no hay una única juventud con discapacidad, sino realidades diversas que requieren respuestas también diversas.